
OMA nos buscó con un encargo poco común: convertir una antigua casa de la colonia Condesa en una clínica funcional y contemporánea, sin borrar el valor arquitectónico e histórico del inmueble. El edificio tenía carácter (molduras, arcos, detalles de otra época) y ese carácter era justo lo que no se podía perder.
El reto estaba en la tensión entre dos mundos. Una clínica necesita orden, higiene, circulaciones claras y espacios cómodos para pacientes y personal; una casa histórica viene con muros, proporciones y elementos que no se pensaron para eso. Había que hacer convivir los requerimientos técnicos de una clínica con la riqueza de una residencia antigua.
El objetivo de fondo era que el espacio se sintiera profesional y actual sin volverse frío. Que el paciente entrara a un lugar que inspira confianza y, al mismo tiempo, tiene alma.


Trabajamos la adecuación con bisturí, no con demolición. Mejoramos la iluminación, optimizamos la distribución y generamos ambientes más limpios y cómodos para pacientes y personal, respetando la estructura y las proporciones de la casa.
En lugar de esconder lo histórico, lo resaltamos. Conservamos las molduras, los arcos y los elementos distintivos de la construcción original, y los integramos de manera armónica con una propuesta de diseño más actual. Lo nuevo (mobiliario, equipo y acabados) dialoga con lo que ya estaba en vez de pelearse con ello.
La iluminación fue clave para unir los dos mundos: luz precisa para el trabajo clínico donde se necesita, y luz más cálida en las áreas de espera y de circulación para sostener el ambiente de casa. El resultado es una clínica que funciona como tal sin renunciar al encanto del inmueble.
Pensamos también en cómo se vive el espacio desde adentro. Las áreas de espera invitan a quedarse sin sentirse en un consultorio frío, y las zonas de trabajo están resueltas para que el personal opere con orden y comodidad. La casa, que pudo haber sido un estorbo, terminó haciendo la visita más agradable para todos.
OMA combina la funcionalidad y los estándares de una clínica contemporánea con la riqueza arquitectónica y el encanto de una residencia histórica. Es un espacio que se siente profesional y, a la vez, distinto a cualquier consultorio: una experiencia diferenciada para quien lo visita.
Para la marca, el inmueble dejó de ser una limitación para convertirse en un activo. La casa, sus arcos y sus molduras hoy son parte de su identidad, no un obstáculo que hubo que ocultar.
Los proyectos comerciales en inmuebles con historia son de los que más nos gustan: piden leer lo que ya está, decidir qué se conserva y qué se transforma, y resolver un programa exigente sin maltratar el edificio. Es justo lo que un despacho de arquitectura e interiores integrado puede hacer bien.

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