
Transformar un pequeño local en una experiencia que transportara a los visitantes fuera de la Ciudad de México y evocara la esencia de Mérida. Más allá de diseñar un espacio comercial, se buscaba recrear una atmósfera que conectara con el origen y la tradición de las marquesitas, el producto que vendería.
En un local de 37 m², cada material y cada detalle cuentan. No había margen para elementos que no sumaran a la historia. El espacio tenía que ser capaz de transportar con lo esencial.


Incorporamos materiales y elementos característicos del sureste: un techo de paja y muros con acabado de chukum generan una estética cálida, natural y auténtica. A través de texturas, colores y detalles cuidadosamente seleccionados, el espacio transmite tranquilidad y cercanía.
El resultado es un lugar que convierte una visita cotidiana en una experiencia que remite al ambiente único del sureste mexicano. El diseño hace lo que tenía que hacer: sacar al visitante de la ciudad sin moverlo del Pedregal.
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Trabajamos proyectos residenciales y comerciales en toda la república, con dirección de obra en Ciudad de México y Mérida. Empecemos por una conversación.
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