
Después del éxito de la primera sucursal en Roma Norte, el cliente nos volvió a buscar para diseñar la segunda. Este local era mucho más grande, lo que daba más espacio para desarrollar el concepto, pero también imponía una restricción importante: la estructura del tapanco ya existente. El reto fue adaptarnos a ella sin perder las formas, los colores y el diseño que ya caracterizan al lugar.
CLAYZIE tiene una identidad muy particular: un taller donde vas a pasar la tarde con amigas, escoges una pieza de cerámica, la pintas mientras tomas un café y luego la horneas. El espacio tiene que sostener esa experiencia y al mismo tiempo verse como un lugar donde quieres estar. Traicionar la estética habría traicionado la marca.


Retomamos los materiales y el lenguaje formal que ya identificaban a CLAYZIE: tapiz, resina, formas orgánicas y colores vibrantes. No se trataba de copiar Roma Norte sino de trasladar su carácter a un espacio diferente, respetando la estructura del tapanco sin que eso se sintiera como una limitante.
La mayor superficie permitió desarrollar el programa con más amplitud: más mesas de trabajo, mejor barra de café, bodega y hornos integrados sin comprometer la experiencia de quien viene a pintar. El resultado mantiene la misma energía del primer local pero adaptada a una escala más grande y a una colonia con su propio ritmo.
La segunda sucursal de CLAYZIE funciona con la misma identidad de la primera pero en un local más grande, con un programa más amplio y una solución de obra que supo convivir con el tapanco existente. El cliente confió en nosotras por segunda vez, y esa confianza la respondimos con un espacio que le hace honor a la primera.

Platiquemos
Trabajamos proyectos residenciales y comerciales en toda la república, con dirección de obra en Ciudad de México y Mérida. Empecemos por una conversación.
Iniciar un proyecto